
Hábitos atómicos
Me enseñó que los grandes cambios nacen de pequeños hábitos repetidos cada día. Lo aplico en lo personal y en la empresa.
Libros, referentes, viajes y mesas que me inspiran, y mis propias ideas. Sin pretender tener todas las respuestas.

Me enseñó que los grandes cambios nacen de pequeños hábitos repetidos cada día. Lo aplico en lo personal y en la empresa.

Me hizo pensar en crear algo nuevo en lugar de copiar lo que ya existe. Una lectura imprescindible para quien emprende.

Me fascina su capacidad para pensar en grande y asumir riesgos enormes. No comparto todo, pero inspira.

Una invitación a conocerte mejor y a descubrir tu potencial. Leído al sol, con calma.

Uno de mis primeros libros de finanzas. Con historias sencillas enseña lo esencial: ahorra una parte de lo que ganas y pon tu dinero a trabajar.

El que recomendaría a cualquiera que empieza: cambia la forma de pensar sobre el dinero, los activos y los pasivos.

La obsesión por el producto y por los detalles. Me recordó que la tecnología tiene que ser sencilla para las personas.

Me ayudó mucho a ordenar mis inversiones. Una guía clara y rigurosa para invertir con cabeza, sin promesas de dinero fácil.
Cómo nuestra mentalidad financiera determina nuestra riqueza, y cómo reprogramar esos pensamientos.

Un clásico que me ayudó a ordenar prioridades y a pensar a largo plazo, también como líder.

El nacimiento de Facebook contado como una novela: ideas, amistad, ambición y traición. Muestra lo humano que hay detrás de una startup.

Las historias de los fundadores de las grandes unicornio españolas. Inspira ver que aquí también se construyen gigantes.

Sergio Beguería y Juan Domínguez
Podcast de conversación sobre desarrollo personal. Entrevistas con invitados que hablan de finanzas e inversión, salud, psicología, tecnología y actualidad.

Carlos Roca
Conversaciones en profundidad y sin filtros con expertos, figuras influyentes y personas anónimas con historias que contar. Un nuevo episodio cada miércoles.
Personas que me inspiran por algo concreto.









Algunas fotos de referentes públicos: Wikimedia Commons, con licencia libre.
Lugares y mesas que me han marcado. Me gusta escaparme a cualquier sitio, si puede ser con playa, y disfrutar de la buena cocina.

Naturaleza en estado puro: acantilados, miradores y el Atlántico en todas partes.

Atardeceres sobre la caldera que no se olvidan.

El agua turquesa de la Laguna Azul y mucha historia en muy poco espacio.

Ritmo, ambición y Wall Street. La ciudad que nunca para.

Playa, sol y entrenar al aire libre entre palmeras.

Una ciudad a la que siempre apetece volver.

Templos dorados, como el gran Buda, y una energía que no se parece a nada.

Ambición convertida en ciudad: Palm Jumeirah, el Atlantis y un ritmo que no para.

Santa Mónica, Venice Beach y el Hollywood Roosevelt: sol, playa y carretera.

Caribe mexicano: agua turquesa, color y mucha vida.

Playa, energía y uno de los ecosistemas de startups más potentes del mundo. Allí también trabajé como consultor.

Las Torres Petronas de noche y una mezcla de culturas que engancha. Otro de los países donde trabajé como consultor.

Todo a lo grande: luces, espectáculo y el Strip, que de noche no se apaga.

Lo que más me marcó fue su gente: la teranga, esa hospitalidad senegalesa que te hace sentir en casa desde el primer día, con una sonrisa siempre a mano.

Estar delante de las pirámides impresiona: miles de años de historia que te ponen en tu sitio.

La Ciudad Vieja, la Cúpula de la Roca y tres religiones en pocas calles. Un lugar que no deja indiferente.

La ciudad tallada en la roca. Llegar al Tesoro tras recorrer el desfiladero es de esos momentos que no se olvidan.

Coches clásicos, el Malecón al atardecer y música en cada esquina. Como viajar en el tiempo.

Playas infinitas de arena blanca y agua turquesa en pleno Atlántico. Desconexión total.

Cocina creativa que une la despensa riojana con sabores de Ecuador.

A un paso de Logroño, una de las grandes mesas de La Rioja, con su propia huerta.

Cocina de Francis Paniego en el hotel de Frank Gehry, entre viñedos. Un lugar muy especial para mí: aquí celebré mi boda.

Francis Paniego en estado puro: el paisaje y la tradición de La Rioja convertidos en alta cocina.

Brasa y producto sin artificios. De los mejores chuletones de La Rioja, y un rodaballo a la parrilla que sorprende.

Espectacular la comida y la profesionalidad del chef: el mar llevado a Castilla.

Lubina a la sal frente al mar. El lujo de lo sencillo.

Un invernadero de cristal frente al mar en la playa de Oliva. Cocina variada, buen ambiente y tartas caseras.

Un chef con pasado de estrellas en un bar sin pretensiones. Su tarta de manzana es otro rollo.

Pescado del día y arroces junto a la playa de La Salve. Producto del Cantábrico y tradición familiar.

La cocina de David Muñoz, uno de mis referentes. Una experiencia que no se parece a ninguna otra.

Cocina japonesa con vistas a Palm Jumeirah. Una cena para recordar.